José Luis Puche intervendrá la escalera del Centre Pompidou Málaga dentro del MaF 2017
La inauguración de esta intervención tendrá lugar el jueves 23 de febrero, punto de partida de la programación del MaF (Málaga de Festival) 2017

El artista José Luis Puche ha sido seleccionado, por una comisión formada por representantes del Centre Pompidou Málaga, Centro Pompidou Paris y MaF, entre las diversas propuestas artísticas recibidas con motivo de la convocatoria de proyectos para la intervención de la escalera principal del Centre Pompidou Málaga, por una obra que destaca tanto por el aparato conceptual como artístico. Puche parte de la teoría del no lugar, de Marc Augé -entramado que reflexiona sobre todos esos lugares de tránsito donde el ser humano no puede ser pero sí estar, donde las relaciones entre personas se fracturan para convertirse en urgencias definidas por las no relaciones- para plantear una intervención que invierte el significado de esa teoría dotando así a este espacio de tránsito de un nuevo lenguaje gracias a la incorporación de un elemento primordial para la definición de la humanidad: el vínculo con el otro y su ejercicio, la memoria.

Dicha obra pretende activar espacios estancos del pasillo y tendrá por objeto un gran retrato donde la mirada será cómplice y protagonista. Si Augé aboga por la poca relación que existe entre agentes y el objeto de estos ‘noespacios’, el francés Michel de Certeau apuesta por la humanización de los mismos a través de la elaboración de una historia que puedan compartir transeúntes, visitantes y turistas. El artista retratará a su propio padre y creará un cordón umbilical entre padre e hijo que sirve de metáfora de la consideración de las relaciones familiares como memoria sentimental de la existencia social y colectiva.

En cuanto al objeto a representar será un retrato en actitud de mirar a través de una persiana veneciana, una mirada incipiente, cineasta, fortuita, ambigua e indiscreta, que se colará entre las contrahuellas de la escalinata, convirtiéndolas en zonas opacas que dejan ver las varillas de una persiana, pero no dejan ver la figura. Se ejercita pues la mirada desde un sentido práctico, siendo ésta recibida por un visitante que no solo ordena lo visible, sino que también organiza sus propias experiencias.