Brancusi

La exposición «Brancusi» presenta toda la diversidad de la obra del artista a través de un centenar de fotografías, negativos, grabaciones cinematográficas, además de varias esculturas y dibujos.

De origen rumano, parisino de adopción y nacionalizado francés al final de su vida, Constantin Brancusi (1876, Hobita – 1957, París) destaca como uno de los artistas más característicos de su generación.

A pesar de trabajar solo, sin asistentes, Brancusi no está en absoluto aislado de los creadores de su tiempo: cuando se muda a París, en 1907, se hace amigo íntimo de Erik Satie, Marcel Duchamp, Tristan Tzara o del fotógrafo Edward Steichen, además de frecuentar con regularidad a las bailarinas contemporáneas Lizica Codreano o Florence Meyer.

Atento a las artes no occidentales, así como a las artes tradicionales rumanas, combina sin cesar estas fuentes con la expresión más moderna de la escultura. Sin embargo, toda la obra de Brancusi, colmada de múltiples referencias, se distingue por su aparente sencillez.

Ahí reside el misterio, el genio y la modernidad de este artista artesano. Ya en 1914, Brancusi se muestra insatisfecho con las reproducciones fotográficas de sus obras y decide encargarse él mismo de la toma de imágenes.

En los años veinte, Man Ray lo ayuda a instalar una cámara en su taller y a perfeccionar los métodos de revelado; también lo inicia en la práctica de la grabación. Brancusi no dejará de buscar con la cámara los juegos de luces y sombras que emergen del impacto de la luz en las superficies de las obras.

Girando alrededor de las esculturas, graba todos sus ángulos, para inmortalizar los «grupos móviles», esas configuraciones efímeras de esculturas y pedestales en el taller. Brancusi realiza al menos dos revelados de cada negativo —a veces hasta veinte— con diferentes tamaños o encuadres. Muchas de sus fotografías son en realidad fotogramas que extrae del celuloide de la película expuesta. La imagen fotográfica o fílmica en Brancusi refuerza el profundo anclaje de la escultura en esta realidad y en esta materialidad que el autor defenderá siempre.